¿Cómo hacer la fertilización de la manera correcta?

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Una fertilización bien hecha no es lo mismo que aplicar dosis altas de fertilizantes en la labranza. Además de la cantidad, es muy importante conocer las necesidades de cada cultivo, la variabilidad del suelo y los métodos de aplicación.

En las últimas décadas, la agricultura se ha modernizado bastante con técnicas como la agricultura de precisión y sistema de siembra directa. Los equipos utilizados en el campo también están mucho más avanzados, permitiendo una gran automatización del proceso. Todos los cambios acaban reflejando la fertilización, que también es un área en evolución.

En este artículo, vamos a explicar mejor cómo esta práctica se está modernizando, las diferencias entre los métodos y técnicas y cómo hacer la fertilización de la manera correcta.

Abono en la era de la agricultura de precisión

Entre las muchas técnicas y tecnologías que transformaron el campo en las últimas décadas, la llamada agricultura de precisión, o AP, es una de las que más impactó la forma en que la fertilización se realiza en las labranzas.

En la agricultura de precisión, los productores utilizan la tecnología para mapear y comprender las variabilidades del suelo, lo que permite una dosificación mucho más certera de fertilizantes y defensivos agrícolas.

Además de reducir dramáticamente los costos y desperdicios con insumos, la agricultura de precisión favorece la productividad, pues la sobredosis de un fertilizante puede, por ejemplo, devastar parte del cultivo y causar perjuicios al productor.

Con la agricultura de precisión, esto es más improbable: con informaciones precisas de los nutrientes presentes del suelo, el productor puede dosificar de forma exacta los abonos que favorecer a determinado cultivo.

Para realizar este mapeo del suelo, la agricultura de precisión hace uso de máquinas agrícolas modernas, equipadas con GPS, y también de los sistemas de información geográfica (SIG), que hoy ya son hechos especialmente para el uso en la AP.

La gran ventaja de la agricultura de precisión es que, por promover decisiones más exactas sobre la base de datos reales, reduce en gran medida el riesgo de la actividad agrícola, evitando que una misma cosecha presente resultados irregulares a lo largo de su extensión, por ejemplo.

Por esa razón, la AP es vista no sólo como el uso de una tecnología en el campo, sino como un sistema de gestión de la producción agrícola, que aumenta el potencial productivo y reduce gastos con insumos e impactos en el medio ambiente.

La fertilización en el sistema de siembra directa

Según datos de Embrapa, hoy casi el 70% de las áreas cultivadas con soja y maíz utilizan el llamado sistema de siembra directa (SSD), una forma de manejo conservacionista en que el impacto de la actividad agrícola sobre el suelo es reducido.

En el sistema de siembra directa, el paja y restos vegetales de cultivos pasados ​​se dejan en la superficie del suelo, lo que proporciona una cobertura que no sólo evita procesos dañinos, como la erosión, sino que también enriquece el suelo con materia orgánica, reduciendo la necesidad de aplicación de fertilizantes.

El suelo sólo es manipulado a la hora efectiva de la siembra y, aun así, de forma mucho más superficial: las sembradoras específicas para la siembra directa poseen discos que cortan la paja y permiten el depósito de abono y semillas en los surcos.

Al mismo tiempo, las cosechadoras utilizadas en el SSD ya pican la producen la cobertura vegetal que protegerá el suelo.

Con el SSD, la compactación del suelo también es reducida, lo que facilita la infiltración de agua y el consiguiente movimiento de nutrientes.

Como no existe un trabajo previo en el suelo, en el SSD la fertilización suele realizarse en dos métodos: directo en la línea de siembra o el lance, sobre el suelo.

Diferencias de la fertilización a lance y en la línea.

La elección del método utilizado para la fertilización es muy importante para obtener buenos resultados en la labranza. Y entre las varias técnicas disponibles, vale la pena destacar dos de ellas: la fertilización a lance y la de siembra.

La fertilización a lance es aquella realizada en la superficie del suelo, con la utilización de abonadoras con sistema de distribución a lance. La fertilización directa en la línea es cuando los fertilizantes ya se introducen en la línea del surco de la siembra.

Ambos métodos cuentan con ventajas y desventajas. En la fertilización en la línea de siembra, los fertilizantes se aplican al mismo tiempo que la siembra se realiza, con la utilización de una sembradora-abonadora, capaz de ejecutar ese proceso.

En la fertilización a lance, el trabajo se realiza antes de la siembra, anticipando la aplicación total o parcial de nutrientes requeridos en una cultura.

La consecuencia es que el proceso de siembra será mucho más rápido, pues la sembradora-abonadora no necesitará realizar tantas paradas para abastecimiento.

Esta optimización tiene consecuencias directas en la productividad: el retraso en la siembra del safrinha, por ejemplo, puede comprometer su desarrollo y reducir su producción final. Por lo tanto, el sistema de fertilización a lance es cada vez más adoptado.

Pero una desventaja de este método es en relación al fósforo. Este componente es esencial para el desarrollo de las plantas, transformando hidratos de carbono en azúcares. El fósforo tiene baja movilidad en el suelo, especialmente en aquellos más arcillosos. Esto hace que el fertilizante aplicado a lance quede retenido en la fase sólida e inerte, o sea, no es absorbido por las plantas.

Por lo que a largo plazo, hacer la fertilización con fósforo a lance puede ser un problema. Incluso si su concentración es muy elevada en el suelo, puede ocurrir que el micronutriente cinc no esté disponible.

Riesgos de una fertilización no apropiada.

No hay una receta de pastel para una buena fertilización. Para tener éxito aquí, es importante tener conocimiento sobre los métodos de aplicación y los productos que se utilizar para ese proceso.

Una sugerencia es hacer uso de los equipos y procedimientos de la AP para lograr mejorar los resultados. Con la agricultura de precisión, es posible conocer mejor la variabilidad del suelo de la labranza y, así, aplicar solamente los insumos necesarios en las cantidades exactas para potenciar el cultivo, evitando sobredosis y / o descuido con áreas específicas de la labranza.

El sistema de siembra directa también es un gran aliado de la fertilización, pues permite que los nutrientes del suelo sean mejor aprovechados, mejorando los resultados.

Una abominación malvada siempre se sentirá en la producción. Los cultivos pueden debilitar o producir menos si faltan los nutrientes adecuados; pero el exceso de estos fertilizantes, además de ser un desperdicio, también puede acarrear perjuicios al suelo y deficiencia de nutrientes en cultivos posteriores.

FUENTE.

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