Agregados del suelo: entienda lo que son y por qué la estabilidad importa

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La fertilidad de los suelos es una cuestión crucial para la actividad agrícola y, por consiguiente, para la vida humana. No es casual que hay muchas inversiones en investigación y desarrollo de técnicas, procesos y sistemas con el objetivo de aumentar la producción.

El desafío es intentar no exaurir los sustratos, evitando que queden infértiles y contaminados. Al final, es imprescindible garantizar la subsistencia de las próximas generaciones, ¿verdad?

En este contexto, se habla muy poco acerca de la importancia de los agregados del suelo y el papel crucial que desempeñan en el mantenimiento de la salud de las zonas agrícolas .

¿Qué son los agregados del suelo?

Cuando se habla de equilibrio de los sustratos agrícolas, una de las cuestiones que más confunden a los agricultores son los agregados del suelo. Muchas veces, se confunden con terrones, pero la verdad es que son dos conceptos absolutamente distintos, e incluso antagónicos.

El término «agregados del suelo» describe el resultado de diversos procesos biológicos, físicos y químicos que, juntos, promueven la unión de partículas. Por medio de la interacción de la actividad microbiana, exudados de raíces y materia orgánica, se forman pequeñas estructuras que tienen un papel importantísimo en el mantenimiento de la salud de un sustrato: los agregados.

Dentro del ecosistema del suelo, ellos son los responsables de proteger el carbono disponible en el suelo de la oxidación, lo que, a su vez, acaba contribuyendo a la creación de un ambiente ideal para el desarrollo de plantas.

Así, la presencia de agregados del suelo es, hoy en día, considerada un excelente indicador de la calidad y de la salud de un sustrato. En función de su rugosidad y porosidad características, contribuyen a una mejor infiltración de agua, mayor estabilidad, menor erosión y aumento de la cantidad de materia orgánica disponible, además de permitir el desarrollo de raíces entre ellos.

La compactación de los suelos, que da origen a los terrones, es un proceso altamente negativo, que ejerce una influencia directa en la caída de productividad de la producción agrícola.

A diferencia de los agregados, los terrones están formados básicamente por la presión ejercida por máquinas agrícolas en suelos desprotegidos. Los torrentes poseen coloración opaca y su estructura extremadamente compactada no permite el desarrollo de raíces, además de dificultar la infiltración de agua en los perfiles inferiores del suelo y contribuir a procesos erosivos.

¿Qué puede perjudicar la agregación del terreno?

Muchas de las prácticas agrícolas ampliamente utilizadas durante las últimas décadas han resultado significativamente perjudiciales para la agregación del suelo. El uso intensivo del sustrato, con la utilización del llamado plantación convencional, es una de las principales.

El cambio, práctica relacionada con la plantación convencional, rompe los agregados del suelo y expone al aire la materia orgánica (antes «protegida» por la partícula). Con ello, se vuelve mucho más susceptible a la oxidación, lo que disminuye los stocks de carbono del suelo, perjudicando seriamente su equilibrio.

La revolución también es indirectamente responsable de la aceleración de los procesos erosivos, ya que, al promover la destrucción de los agregados, la capacidad de infiltración de agua y la penetración de las raíces en el sustrato también acaban perjudicadas. A largo plazo, esto puede cambiar drásticamente las características de un terreno.

La quema de la paja después de la cosecha, otra técnica bastante utilizada por algunos agricultores, también influye negativamente en la formación y estabilidad de los agregados del suelo. La quema mata grandes cantidades de microorganismos nativos de la región, que participan directamente de la formación de los agregados.

¿Cómo garantizar la mayor estabilidad de los agregados?

Prácticamente todo productor agrícola sabe cuán crucial es el manejo adecuado de los suelos. ¡Y no es para menos! Al final, los suelos manejados de manera equivocada tienden a tener su fertilidad y equilibrio seriamente perjudicados. ¿El resultado? Pérdidas considerables de productividad, mayor susceptibilidad a la infestación por plagas y, en casos extremos, incluso la inviabilidad total del uso del área con fines agrícolas.

Con el fin de garantizar el mantenimiento y la estabilidad de los agregados del suelo es esencial, ya que el proceso de desagregación restringe el desarrollo de raíces y afecta directamente el aporte de agua y nutrientes a las plantas.

Por otro lado, un suelo con agregados estables comprobadamente ofrece mayor resistencia a las fuerzas de desagregación promovidas por el agua y por la utilización de maquinaria agrícola pesada.

Así, si un suelo presenta agregados que se desintegran con facilidad, esto es un importante indicativo de que el área no está siendo manejada de la mejor manera.

Pero al final, cómo manejar correctamente el suelo y, así, garantizar la mayor estabilidad de los agregados, promoviendo la salud y la fertilidad del terreno? Entre las estrategias que vienen siendo adoptadas por diversos productores, las prácticas de agricultura conservacionista son las principales.

Entre ellas, la siembra directa (sistema de manejo en que la paja y los restos de la cultura anterior son dejados en la superficie del suelo) tiene el poder de reducir el impacto de las gotas de lluvia en el sustrato debido a la presencia de la paja, además de atenuar las variaciones de temperatura y mantener estables los niveles de humedad junto al suelo. Estas características, sumadas al no giro antes de la siembra, hacen del plantío directo una importante herramienta en el mantenimiento de la estabilidad de los agregados del suelo.

De igual modo, las llamadas ILP (Integración Cultiva-Ganadera) y la ILPF (Integración Cultivo-Ganadería-Bosque) también contribuyen positivamente a esta cuestión. Estos sistemas de manejo explotan la ganadería y el cultivo (además de los bosques, en el caso de la ILPF) de manera integrada, en rotación o sucesión, en una misma área. Además de aumentar la eficiencia del uso del suelo, este método agrede menos el medio ambiente y estabiliza el ecosistema, lo que contribuye efectivamente al mantenimiento de los agregados del suelo.

Por último, la presencia de la llamada meso y macrofauna del suelo, como las lombrices, también tiene un papel fundamental en la formación y estabilización de los agregados. Estos animales se alimentan de partículas del sustrato al mismo tiempo que se mueven, creando espacios por donde el aire y el agua circulan libremente, dejando el suelo más poroso. Además, sus excrementos son parte fundamental en la formación de agregados estables y resistentes a fuerzas disgregadoras.

En conjunto, las técnicas de conservación de manejo del suelo tienen el poder para mantener la capacidad de agregación del suelo, y más que eso, para preservar la estabilidad de las partículas con el tiempo. Basta con probarlas y cosechar los frutos antes de lo que usted se imagina: agregados del suelo estables y contribuyendo a aumentar la productividad de sus áreas!

FUENTE.

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