Agricultura De Conservación Como Medio Para Incrementar La Rentabilidad Por Hectárea.

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La Agricultura de conservación es una de las principales tendencias agrícolas actuales. En efecto, este conjunto de prácticas agrícolas proporcionan nuevos métodos de ahorro de costos y recursos que impulsan el desarrollo económico sectario. Es por ello que te presentamos algunas prácticas y tecnicas que puedes aplicar con la agricultura de conservación como medio para incrementar la rentabilidad por hectárea.

Suelo: Nuestro recurso más preciado

Es comúnmente conocido por todo agricultor que el suelo es el principal recurso para el desarrollo agrícola. En dicho sentido su constitución determina la capacidad que tengan las semillas para germinar y crecer hasta su cosecha.

Por ello, es importante controlar constantemente:

  • – El nivel de porosidad del suelo
  • – La composición de partículas de arena y limo, y arcilla y materia orgánica
  • – La implementación de agrícolas inherentes al suelo, en condiciones estrictamente necesarias, pues la reducción de la filtración del agua y el aumento de la escorrentía, debido al exceso de labranza y labores, dificulta el crecimiento del cultivo
  • – Controlar la alteración de la capa superficial con la intención de mantener la estructura estable de la misma, evitando la erosión o encharcamiento, de forma tal que no se estanque la circulación de nutrientes y recursos necesarios, para el crecimiento del cultivo

Todas estas condiciones son estrictamente necesarias; para que nuestro recurso más importante en el sector agrícola que determina el éxito de la rentabilidad del cultivo; siga proveyendo  minerales, humedad, oxigeno y calor indispensable para el crecimiento del cultivo. Por ello, el desarrollo agrícola para el suelo presenta la utilización de técnicas y sistemas que buscan hacer de «nuestro recurso más preciado», un agente biológico reciclado y sustentable.

¿Qué es la agricultura de conservación?

La agricultura tradicional es un sistema de cultivo agrícola que utiliza maquinaria y tecnologia avanzada, con el fin reducir y facilitar la producción agrícola. Sin embargo, esta tendencia no es la más recomendable, por los enormes problemas que ocasiona su práctica. 

La agricultura de conservación, según la FAO es una serie de técnicas y herramientas que tienen como objetivo principal preservar, conservar, mejorar y hacer uso sustentable de los recursos naturales que posee el suelo (FAO, 2015).

De esta manera, se tiene por finalidad la agricultura de conservación busca presentar y utilizar métodos que armonicen el desarrollo hectario de los cultivos, en función de los recursos naturales necesarios para su progreso. Es decir, se implementan técnicas que involucren todos los agentes internos (salud de la planta) y externos (suelo y agua) que actúan sobre el cultivo.

Identifica, atiende y resguarda

La agricultura de conservación, tiene por objetivo identificar, atender y resguardar los recursos agrícolas, y para ello se enfoca en la práctica agro-ecología, donde prevalece:

  • – La perturbación mínica del suelo
  • – La Cobertura permanente del suelo
  • – La Rotación de cultivos

Estos caracteres, son necesarios y fundamentales en el desarrollo conservacionista de los recursos agrícolas. Los cuales responden a la implementación de tratamientos orgánicos para estos recursos. La agricultura de conservación vela por el cuidado, sostenibilidad y mantención del equilibrio químico del suelo -como principal recurso natural- sin el cual, no sería posible el desarrollo agrícola.

Principales practicas de conservación

La agricultura de conservación como práctica que impulsa el desarrollo agrícola y promueve métodos que incrementan la rentabilidad por hectárea busca la implementación de tres (3) principios interdependientes, que hacen de ella una práctica rentable y productiva en el sector agrícola.

Cultivo de cobertura o abono verde:

Es una de las más importantes en la agricultura de conservación. Consiste en cultivar e incorporar a través de maquinaria y equipamientos, la biomasa vegetal no descompuesta de plantas leguminosas, con la finalidad de mejorar la fertilidad del suelo e incremento de la materia orgánica, para -consecuentemente- aumentar el rendimiento de los cultivos (FAO, 2015).

Los principales cultivos de cobertura o abonado verte que puedes utilizar para tu producción son:

  • – Caupí (Vigna unguiculata): Puede ser sembrado al voleo o en líneas a 40 cm. Se estima alrededor de 20 semillas por metro lineal. Es rústica, resistente a sequía, sirve como forraje y granos.
  • – Crotalaria (Crotalaria Juncea): Voleo o con líneas a 25 cm. Se recomienda alrededor de 20 semillas por metro lineal. Tiene un crecimiento precoz, compite fácilmente con la maleza, aporta nutrientes y promueve una alta producción de biomasa.
  • – Gandul (Cajanus cajan): Puede ser sembrado al voleo o con líneas a 50 cm. Se recomiendan 18 semillas por metro lineal. Tiene raíces pivotantes, fija y recicla nutrientes, por lo que se forman forrajes con alto nivel proteico y granos para alimentación humana y animal.

Métodos para utilizar el abonado verde:

  • – Soltera: Mezcla de distintas especies, tales como, mucuna, crotalaria, milleto, girasol, maíz, entre otras. En este sistema el manejo con rollo cuchillo ocurre después que la mucuna domine los cultivos
  • – Mezclado: La combinación de varias especies como calabaza con maíz, donde una vez cosechado se maneja con el rollocuchillo y se deja como cobertura al suelo
  • – Natural: Mezcla de distintas especies que ocurren naturalmente después del manejo con rollocuchillo.

Labranza cero y siembra directa:

Agricultura de conservación, labranza cero en cultivo de maíz.

La labranza cero y siembra directa es el segundo principio de la Agricultura de Conservación que implica cortar o aplastar las malezas y los residuos del cultivo o asperjarlos con herbicidas para el control de malezas. De forma tal que se siembra directamente a través de la capa de cobertura: para que la semilla no se ahogue manteniéndose húmeda y crezca directamente.

Así, todos los residuos orgánicos se retienen en los cultivos y los fertilizantes se aplican durante la siembra o al voleo superficialmente.

La labranza cero es un componente técnico de la agricultura de conservación que junto con los otros dos (2) principios restantes forman la práctica. En dicho sentido, no sólo se evita la labranza de siembra de las semillas directamente en el suelo -a través de una sembradora directa-, sino que mejora la estructura del suelo, manteniéndolo cubierto y facilitando su siembra (FAO, 2010).

Rotación de cultivos:

Es bien conocido que cada cultivo lleva asociado un conjunto de malas hierbas específico. Por tanto, cada cultivo consecuente de la misma especie en determinada previa, fortalece la población de malas hiervas y microorganismos habitantes en él.

Así, previendo el control de la especie se aplica la rotación de cultivo como técnica que diversifica las especies existentes, impidiendo su dominación.

Las rotaciones de cultivo pueden incluir cultivos comerciales y de cobertura. Siendo la más ideal -en la agricultura de conservación-, aquella en la cual los cereales y pastos (gramíneas) son diversificados con leguminosas, crucíferas, Malváceas, etc.

Aportes de la rotación de cultivo para la agricultura de conservación

  • – Interrumpe el ciclo de plagas y enfermedades
  • – Produce diferentes cantidades y tipos de residuos ideales para la recuperación natural de los minerales del suelo
  • – Facilita el manejo del residuo
  • – Mejora los ciclos nutrientes

Por su parte, se recomiendan el maíz, el fríjol, la soya, el girasol, el cacahuete, el arroz, el algodón y el trigo como cultivos que usualmente muestran buenos rendimientos cuando crecen en rotación.

La agricultura de conservación es una práctica integrada que compone la sinergia de los tres (3) principios, donde sólo cuando ellos actúan interdependientemente hacen de su ejercicio rentable, económico, beneficioso, integrativo, social y ambiental.

Beneficios de la Agricultura de Conservación

Los beneficios que la agricultura de conservación ofrece para el rendimiento y la producción agrícola no son pocos. En efecto su tendencia agroecología busca principalmente promover el desarrollo agrícola sostenible, fomentar la agricultura orgánica y resguardar la salud alimentaria.

Por ello, ofrece nuevas redes y sistemas agrícolas rentables que garanticen la obtención de los productos a costos accesibles para todo consumidor, asegurando la inversión del productor. Así, los beneficios no se limitan exclusivamente al sector ecológico, sino que  arropan un sistema integral de bienes y garantías para todas las partes inherentes al sector (beneficios sociales, alimentarios, económicos y ecológicos).

– Ahorro de combustible y tiempo

– Rendimientos y beneficios económicos más rentables

– Menos trabajo pesado

– Mejoramiento para la seguridad alimentaria

– Regenera al suelo y mejor fertilidad

– Disminuye la salinidad del suelo

– Mejora las condiciones del aire y climáticas y el aumenta el secuestro del Carbono

– Mejora la biodiversidad del suelo, a través de la rotación de los cultivos

– Mejorar el control de malezas por efecto de la utilización del abonado verde

– Aumenta su capacidad productiva

– Estimula la nutrición del suelo, aportando materia orgánica fresca y substrato carbonado, para los microorganismos y toda forma de vida en el suelo (Lara, O., Arenciaiba,M., Alfonso, C. y Arce, I., 2010).

Todos los agricultores buscan establecer técnicas y prácticas que garanticen la rentabilidad de la inversión, y provean ganancias a corto y largo plazo. Es por ello que surge la agricultura de conservación: capaz de hacer rentable la práctica agrícola, aumentando consecutivamente el porcentaje de ganancia.

Rentabilidad de la agricultura de conservación

La práctica supone una disminución drástica del laboreo, reduciendo el porcentaje de inversión en combustible, uso de la maquinaria y profesional especializado.

Al realizar menores labores, sobre la superficie del suelo se va formando una cubierta vegetal con los restos del cultivo anterior, que, en lugar de afectar negativamente al suelo, le aporta protección frente a la erosión y lo nutre de una forma natural. Así, se restaura la fauna y flora que provee de la conformación de un sistema autosustentable, garantizando el crecimiento, resguardo del cultivo y durabilidad de sus recursos.

Un claro ejemplo

La eficacia durante la implementación de la siembra directa.

Esta reduce costes de mano de obra, contribuyendo en los campos al aprovechamiento del agua de forma más eficaz. En dicho sentido, la mayor dificultad estaría en la formación técnica de las personas que llevan las explotaciones, ya que es un cambio radical en su filosofía, dejar de labrar y sembrar sobre rastrojos (AEAC, 2016).

Sin embargo, -pese a la resistencia inicial para la innovación agraria-, la implementación de la siembra directa, en conjunto con los demás principios de la agricultura de conservación, proyectan rentabilidad y desarrollo económico, permitiendo la simplificación de la agricultura y ahorrando tiempo, obra y esfuerzo. Por ello, la tabla 3 presenta los resultados económicos del cereal de invierno en Colombia, donde se perciben datos y registros que prueban la rentabilidad de los principios agrícolas de conservación, mediante la siembra directa.

La rentabilidad de este tipo de agricultura, -como alternativa a la agricultura tradicional- por el ahorro de energía, el ahorro en la economía del agricultor y por sus beneficios medioambientales, entre ellos, la reducción de la erosión, el incremento de los niveles de materia orgánica y de la fertilidad natural del suelo (AEAC, 2016)De esta manera, la práctica se hace rentable para los productores del campo, quienes destacan

En dicho sentido, para el agricultor, la Agricultura de conservación es atractiva porque permite una reducción de los costos de producción, tiempo y mano de obra, sobre todo en los períodos de preparación de la previa.

Así, en la búsqueda de la rentabilidad agraria, se promueve la rentabilidad económica, implementando la labranza cero y siembra directa como formas eficaces que ofrecen múltiples beneficios en distintas áreas a toda la empresa agrícola.

Ejemplo

La labranza de suelo es -entre todas las operaciones agrícolas- aquella que más energía consume. Por tanto, durante la agricultura mecanizada la que más contaminación produce.

Así, la labranza cero en comparación con la producción convencional permite que el agricultor ahorre hasta un 30 a 40% de su tiempo, mano de obra y combustible fósil en la agricultura mecanizada (Barragan, 2015).

Tal es así que estudios sobre la rentabilidad del cereal en invierno con la utilización de labranza cero, arrojo resultados más satisfactorios en términos de prácticas eficaces para reducir costos de producción.

En dicho sentido, la agricultura de conservación no sólo provee de un plan medioambiental que sustente, vele y resguarde los recursos agrícolas naturales, sino que establece un plan rentable para su implementación de forma sostenible, autoeficiente y autosustentable.

Por ello, resulta una de las mejores prácticas agrícolas actuales rentables y preferidas por los mayores empresarios agrícolas para la optimización de su sistema financiero, inversión en calidad de productos y utilización de sistemas más eficientes que garanticen la rentabilidad agrícola y social.

Agricultura de conservación: tendencia actual para incrementar la rentabilidad hectárea

Como hemos venido mencionando, la agricultura no se quedó atrás en la inserción a la contemporaneidad tecnológica, -por el contrario, teniendo en cuenta la producción agrícola debe ser uno de los principales sectores por desarrollar continuamente, dadas las necesidades sociales-, las tendencias agrícolas actuales apuntan al desarrollo rentable, eficaz y «natural» de los cultivos, donde el sector se adapte en relación con la demanda social.

Es por ello que se busca invertir en métodos que incrementen la rentabilidad/hectárea, para producir a menor costo mayor cantidad de productos.

Para este propósito, la agricultura de conservación es la práctica más rentable, accesible a cualquier productor, independiente de las condiciones climáticas y eficaz. Así, da solución a varios de los problemas comunes en la agricultura -como malas hiervas, mantenimiento del suelo y rentabilidad agrícola-, con «antídotos» genéricos que atacan varios problemas a su vez.

Durante las prácticas de la agricultura de conservación, se incrementa la rentabilidad por hectárea, en medida que se emplean medidas sostenibles como:

– Empleo de semillas de alto rendimiento y resistentes al estrés biótico y abiótico

– Nutrición mejorada y eficiente de los cultivos basada en suelos saludables mediante la rotación de cultivos, actividad biológica y el uso racional de fertilizantes orgánico e inorgánico

– Manejo integrado de plagas, enfermedades y malas hierbas empleando rotaciones de cultivo

– Utilización de siembra directa

– Labranza cero

– Abonado orgánico del corte anterior

– Manejo eficiente del agua mediante la obtención de más cultivos con menos agua, al tiempo que se conserva la salud del suelo y se reducen al mínimo las repercusiones fuera de la explotación

– Utilización de riego por goteo para contabilizar el agua y evitar el encharcamiento

Por que es preferible utilizar la agricultura de conservación sobre otro tipo de sistema

«La AC no es una agricultura de bajos rendimientos, al contrario, permite rendimientos comparables con la agricultura moderna intensiva, pero de una manera sostenible. Los rendimientos tienden a aumentar con el paso de los años y con una variabilidad reducida.» (Barragan, 2015).

La Agricultura convencional, a diferencia de la Agricultura de conservación, requiere una inversión mayor para compra y mantenimiento de la maquinaria, gasto en combustible y mano de obra. Por su parte, la agricultura de conservación ofrece una mayor gama de rentabilidad económica respecto a la agricultura convencional. En esta última, con el sistema de cubiertas vegetales en cultivos extensivos se pueden ahorrar por hectárea y año, unos 35 litros de gasóleo.

Igualmente se reduce el consumo de energía y se aumenta la productividad energética – adquisición de sembradoras (siembra directa) -requiere una única operación o pase de maquinaria para la siembra -permite ahorro de combustible- permite producciones comparables con la intensiva convencional – a corto plazo, las desventajas podrían ser los gastos iniciales en equipos especializados de siembra

Desde el punto de vista energético

Hay una gran cantidad de estudios que constatan la rentabilidad y la viabilidad de estos sistemas de conservación frente a la agricultura convencional. Tal es así que el estudio realizado en Matanza estimó cubrir la rentabilidad de la producción, alcanzando ahorros que oscilan entre el 10% y el 50%, en función de la región y del cultivo considerado.

La cantidad de producto obtenido por unidad de energía empleada aumentó en un 10% en los casos más desfavorables y en un 100% en los casos más favorables.

 

Para finalizar, existen muchas evidencias de experimentos en cultivos, rentabilidad económica, ahorro de costos, desarrollo económico y sostenible que hacen de la agricultura de conservación una de las prácticas agrícolas más populares entre los productores actualmente.

En dicho sentido, observamos algunas de las razones del por qué del éxito en el sector agrícola, junto con todos los métodos y formas de practicar la agricultura de conservación: la estrategia más eficaz para el desarrollo de tu empresa.

FUENTE.

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